Parece que la vida de soltera no está tan mal, es más, está muy bien...
Este fin de semana largo ha sido realmente un despertar para mí. Todo empezó con una fantástica cena con unos amigos, de allí un gyn tonic, y como una cosa lleva a la otra, me encontré con "el chico de la sonrisa bonita"...
Resulta que además nos habíamos encontrado en un vuelo de Iberia unas semanas antes, y pensé "qué niño tan mono, me encanta la pinta de canalla que tiene...", para que luego digan que el destino no está ahí, pura física cuántica.
La verdad que no me acordaba de lo divertido que era el arte del coqueteo, guau!, no sé me da nada mal, y me llevé mi premio a casa... y no precisamente el de consolación…
El viernes me desperté como si fuera otra persona, o quizás mejor, la que siempre había sido y había perdido por el camino, y parece que no estoy desentrenada, toda una revelación.
Luego vino escapada a mi segunda casa, playa, mar y vuelta a la capital.
Dicen que con la primavera la sangre se altera, pues va a ser que sí, y que me sienta realmente bien a la cabeza... y al cuerpo para que nos vamos a engañar...
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